Todos los días nos levantamos y nos encontramos frente a dos sensaciones, 1. Soy Capaz, 2. Soy Incapaz, en el sentido holístico de la vida. Me siento un instrumento parte del todo, capaz de generar sinergias positivas para lo que soy y me rodea, o existo como un ente consumidor, destructor y apático.
Gracias a la neuroplasticidad del cerebro, donde la misma genera adaptaciones en él para funcionar más eficientemente en el objetivo de lograr nuestros propósitos, existen canales inconscientes que potencian una u otra de estas dos sensaciones de ese despertar diario. Para escapar del espiral negativo debemos primero reconocer honestamente que no estamos dentro de un camino correcto para luego cambiar hábitos. Las primeras acciones para sacarnos de ese estado perjudicial, son fuerzas que deben luchar contra una inercia que promueve un ciclo negativo. Para ello debemos aplicar Trabajo, definido por las ciencias de la Física como: Fuerza que genere un Desplazamiento.
Es así que nos desplazamos cambiando de rumbo, encontrando un espiral positivo dentro del cual ahora la inercia juega a nuestro favor y que por lo tanto el Trabajo es necesariamente menor para mantenernos en esa nueva dinámica positiva. En el deporte tenemos el claro ejemplo de lo difícil que es empezar y lo difícil que es dejar. Al principio luchamos por cambiar para luego capitalizar los beneficios de una mente sana que impulsa sola.
Dinámica del Círculo Virtuoso a partir del ejercicio físico:
ejercicio físico → mejor sueño → mejor regulación emocional → + claridad → + capacidad ejecutiva → mejores decisiones → + confianza → + acción → + competencia → + propósito.
El Esfuerzo Inicial se Refuerza Inercialmente.